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El siglo XIX
fue muy fructífero en Puerto Rico para las
publicaciones. Desde que llegó
la primera imprenta a la Isla en 1807, se ha estado
publicando de forma continua un sinnúmero de
periódicos y de revistas que abarcaban todas las
áreas del saber y de la vida diaria de los
puertorriqueños de esa época.

A mediados de siglo,
se unió a la prensa local escrita un elemento que se
volvería inseparable de ella: las caricaturas.
Nuestros periódicos y revistas las importaban
y las incluían en sus páginas; pero aún no se
elaboraban localmente y la tirilla aún no estaba
establecida. Sin embargo, ya
cercano el fin del siglo, un periódico regional de
Vega Alta traería un nuevo elemento relacionado con
la caricatura; el personaje. Nos
referimos a El
Sombrero.
El Sombrero plantando bandera... la de
España, pues la puertorriqueña aún no había sido
diseñada y la de Lares estaba proscrita.
Publicado durante el
año 1877, El Sombrero era un periódico
manuscrito (esto es, hecho a mano, no impreso).
Un sólo ejemplar era producido
cada semana y repartido entre la población vegalteña
para su lectura; también era leído en voz alta para
beneficio de los analfabetas. El
periódico, cuya dirección estuvo en manos de Modesto
Archilla hasta su edición número 16, recogía las
penurias y alegrías de los ciudadanos del área.
Pero lo más impresionante del mismo era las
caricaturas que contenía, dibujadas a mano y
pintadas a todo color por el español José Manuel de
Loira y Rosales, quien dirigió el periódico desde su
número 17 hasta el 25, cuando dejó de publicarse.
¿Quién era El
Sombrero?
Imagínense un
gigantesco sombrero de pana, como el que usan
nuestros abuelos y los montadores de paso fino; con
pies, manos, torso y vestido con una impecable
etiqueta negra. Ése era el
Sombrero, el personaje símbolo del periódico del
mismo nombre.
¿Por qué un sombrero?
Para eso habría que estudiar el propósito
del periódico. De acuerdo a sus
creadores, El Sombrero era “impolítico (no
ligado a partido ni ideología alguna), satírico,
caricaturesco y de noticias”[i],
que defendía los intereses de los vegalteños y
luchaba contra la ignorancia y criticaba a las
autoridades municipales. Mas con
mucho cuidado, pues estaba vigente el Decreto del
gobernador español Laureano Sanz, que imponía
fuertes restricciones a la prensa escrita[ii].
Muchos de los
intereses que perseguía el periódico eran similares
al significado que daba la cultura popular al
sombrero: dignidad, los más altos propósitos y
principios morales[iii],
y por ser la pieza de ropa que más arriba se usaba
en la persona. El tipo
específico de sombrero que usaba el personaje era el
mismo utilizado por los hombres considerados más
educados, refinados y de mayores ingresos, que eran
vistos en aquella época como los mejores
representantes de la cultura, el orden y la moral.
El artista y
periodista Loira pretendió darle a su personaje
todos esos atributos, para reforzar los propósitos
del periódico y hacer más llamativa y atractiva la
misión que el medio impreso se había trazado.
¿Era El Sombrero un
personaje?
Lo obvio sería
determinar de antemano qué es un personaje.
De acuerdo con algunos diccionarios, un
personaje es un ser creado por un autor, que
participa de una obra de ficción y que posee
actitudes que lo hacen único y distinguible de
otros, como si estuviera dotado de “vida propia, a
diferencia del tipo, que representa características
comunes de grupos sociales.
Otras definiciones de
personaje lo acercan más a lo que es el tipo,
argumentando que puede representar un estilo de
vida, una forma de pensar, un rasgo distintivo, etc.
Podría concluir que el personaje no sólo es
un ser único y distinto, sino que representa una
forma de actuar o pensar única[iv].
Lo próximo sería
examinar algunas de las “aventuras” de El
Sombrero, para determinar si sus actuaciones lo
hacen un personaje o un tipo.

Entre
ellas, se puede mencionar un duelo que tuvo con un
burro (izq.), que representaba la ignorancia
[v].
También, un grupo de muertos suplicó la intervención
de El Sombrero, en favor de mejorar las
pésimas condiciones del cementerio donde debían
descansar[vi].
Colocó unas bridas a
un compueblano llamado Manuel Brabo (der. abajo),
residente enconces de Vega Baja, quien había escrito
al periódico i nsultando
a varios jóvenes vegalteños por haber "ofendido" a
una joven, tildándolos de afeminados y animales[vii].
El
Sombrero
esperó inútilmente por una
condecoración por su
labor periodística, y tuvo que cargar una cruz de
madera (izq.), representando las penurias y
problemas que confrontaba el periódico y la prensa
de entonces[viii].
Sin olvidar además,
las múltiples ocasiones en que correspondió los
saludos y felicitaciones que diversos periódicos del
momento (representados, como él, como seres humanos
- abajo izq.) le brindaron
en sus páginas[ix].
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"Nos ha visitado este apreciable colega, que
se publica manuscrito y gratis en Vega-alta,
dirigido y redactado por los Sres. Archilla
y Loira, de aquella localidad."
"Contiene entre otras cosas algunos
artículos escritos con la plausible
intención de combatir á todo trance la
ignorancia, y lo más notable del citado
periódico son sus magníficas caricaturas.
Recomendamos El Sombrero
por estas buenas condiciones, sobre todo por
su baratura. ¿Quién no se suscribe á un
periódico de balde?"
Opinión
del periódico El Buscapié acerca de
El Sombrero, 13/mayo/1877.
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Ahora, estas acciones,
cómo catalogarían a El Sombrero, ¿personaje o
tipo? Yo diría que ambos.
En algunas acciones demostró tener
personalidad y actuación por cuenta propia, como
cuando luchó con el burro ignorante e intervino
contra Brabo. En otras, demostró
representar a sus editores, cuando correspondía los
saludos de otros medios noticiosos y enfrentó los
problemas de la prensa de entonces, cargando su
cruz. También representó el
sentir de los vegalteños (o al menos, mostrando sus
problemas), cuando conversó con los muertos del
cementerio.
Estimo que con estos
argumentos, se habrá contestado la pregunta del
título de este artículo y se habrá dado a conocer
uno de los muchos tesoros de nuestra lexipictografía
que están escondidos y que poco a poco, con estudio
y paciencia, podrán ser encontrados.
Notas
al calce...
-
[i]
El Sombrero, año 1 #1, 8 de abril de
1877.
-
[ii]
Antonio S. Pedreira, El Periodismo en Puerto
Rico, Cap. VII, ps. 191-193.
-
[iii]
Leonardo Santana Rabell, Historia de Vega
Alta de Espinosa, p. 173.
-
[iv]
Diccionarios consultados para las definiciones
de personaje y tipo: Dicc. Enciclopédico
Univ. Aula, Dicc. General de la Lengua
Española Vox, Encarta World English
Enciclopedia y
www.infoplease.com.
-
[v]
El Sombrero, año 1 #3, 22 de abril de
1877, p. 5.
-
[vi]
Ibid., año 1 #4, 29 de abril de 1877, p. 5.
-
[vii]
Ibid., año 1 #12, 24 de junio de 1877, p. 5.
-
[viii]
Ibid., año 1 #19, 2 de septiembre de 1877, p. 5.
-
[ix]
Son varias las caricaturas sobre este tema que
se publicaron en El Sombrero, todas en la
p. 5 de cada ejemplar correspondiente al primer
año: #1, #6, #7, #10 y #21.
Nota
de la autora: El periódico original de
El Sombrero
se encuentra bajo el cuidado del
Archivo General
de Puerto Rico,
a quienes agradezco la paciencia que tuvieron
conmigo cuando tomé las fotos de dicho periódico.
Mil gracias y el artículo va dedicado a todos los
que allí laboran, preservando los documentos de
nuestra historia patria.
Sobre el
creador de El Sombrero:
Juan Manuel de Loira y
Rosales
José
Manuel Loira y Rosales fue periodista, editor,
poeta, artista gráfico y caricaturista.
A pesar de todas esas profesiones que
practicó, es poco lo que se conoce de la vida
personal de este señor. Luego de
revisar varias fuentes de información sobre su
persona, se localizaron diversos datos de interés.
Se cree que
fue español, posiblemente de origen gallego[i].
Se sabe que comenzó su producción poética en
1874, con el libro Guirnalda Puertorriqueña,
antología editada en España, que reunió
composiciones de escritores de varias naciones
hispanoamericanas; 14 de dichos poemas
fueron
escritos por
el propio Loira[ii]. En 1877,
publicó junto a Modesto Archilla el periódico El
Sombrero, primero como dibujante y luego como
editor y propietario, bajo el pseudónimo de “El
Macuquino”. Colaboró en
la publicación Puerto Rico Ilustrado, en su
edición del 28 de marzo de 1886[iii].
En 1887, fungió como Alcalde de Vega Alta y estaba
casado con la vegalteña Guadalupe Arnau y Lespión[iv].
Finalmente, en 1892, apareció como
administrador de la Ilustración Puertorriqueña,
que se publicaba en San Juan[v].
No se conocen fotografías
de Loira, ni hay, por el momento, referencias sobre
su fecha de nacimiento o muerte. Sin embargo, en el
periódico El Sombrero se publicó una
caricatura donde Loira se retrató a sí mismo
(der.) y a Archilla[vi]. La
misma da a entender que Loira tenía unos 25 años,
cuando trabajaba con El Sombrero[vii].
Notas
al calce...
-
[i]
Revista del Instituto de Cultura, año 2
#3, 1959; ps. 26-27.
-
[ii]
Lilliane Pérez Marchand, “Instituto de Cultura
dedica a José Manuel de Loira Exposición Artes
Gráficas”, El Mundo, año XL #14718, 21 de
noviembre de 1958.
-
[iii]
Ibid.
-
[iv]
Leonardo Santana Rabell, Historia de Vega
Alta de Espinosa, p. 173.
-
[v]
Pérez-Marchand, El Mundo.
-
[vi]
El Sombrero, año 1 #22, 14 de octubre de
1877, p. 3.
-
[vii]
Pérez-Marchand, El Mundo.
¿El
personaje más antiguo del mundo?
En
nuestra búsqueda del personaje más antiguo de Puerto
Rico, surgió la curiosidad por saber cuál sería el
más antiguo del planeta.
Buscando en diversas fuentes, encontramos a alguien
que muy bien podría haber ganado el “premio”, un
personaje de origen británico llamado Ally Sloper.
Ally, cuyo
“verdadero” nombre era Alexander Sloper Esq. F.O.M.
(Friend of Man), fue una creación de Charles Henry
Ross. Dicho personaje nació en
una historieta única titulada “Some of the Mysteries
of Loan and Discount”, publicada en la revista
Judy, el 14 de agosto de 1867 (10 años antes de
El Sombrero). Su éxito en
dicho trabajo fue tal, que Ally regresó a las
tirillas, convirtiéndose luego en el primer “héroe”
británico de historietas y tuvo su propio título,
“Ally Sloper’s Half-Holiday”, que se publicó desde
el 3 de mayo de 1884 a 1923.
Ally, además, protagonizaba la serie anual
“Comic Kalendars”.
En la creación de dichas
historietas, Ross era asistido por Marie Duval en
sus inicios. Luego, le tocó al
caricaturista W.G. Baxter dibujar las tirillas,
dándole las características físicas que fascinaron a
los británicos por un cuarto de siglo.
(Información tomada del
libro Enciclopedia of Comic Characters, de Denis
Gifford, 1987).
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